Antiguas costumbres de Navidad en Valencia 21 diciembre, 2015 – Posted in: Sin categoría – Tags: , , , , , , ,

Charlamos con Rafael Solaz, autor ROM de obras sobre nuestra Valencia. Un gran conocedor de esa Valencia Rescatada que ahora nos descubre en su faceta navideña.

¿Ha cambiado mucho la Navidad? ¿Qué se ha perdido por el camino? Nos cuentas un ejemplo.
Hace ya muchos años, en los días previos a la Navidad, se veían a los labradores acudir a pagar el impuesto de consumos por las aves de cría (especialmente gallinas) que se debían consumir en las fiestas. También elaboraban tortas especiales, lo que ahora se llama casca hecha de almendra. Todo se vendía en los mercados, en las ferias, o en las paradas improvisadas de las calles y plazas.

¿Qué nos cuentas sobre los dulces?
Por parte de los confiteros se colocaban los pastelitos en unas bandejas que, a la vez, se introducían en unas cajas decoradas con lazos de vivos colores. A estas cajas se le añadían dulces, pastillas de turrón y, otros de almíbar y chocolate. Todo se vendía al peso. En este conjunto no faltaban las tarjetas de Navidad que se colocaban también en su interior. Representaban un regalo de distinción. A estas artísticas cajas navideñas, se le fueron incorporando nuevos productos, por lo que, ante su falta de capacidad, por el tiempo, fueron sustituidas por las cestas que ahora conocemos, más amplias y resistentes. Pero en su recuerdo aún permanece, como elemento de decoración ornamental, las tiras de papel de plata, seda o parafinado que, todavía hoy, acompañan estos obsequios.

Participación lotería de Nadal. Grao, 1911 1

¿Y de la cena de Nochebuena?
En la cena de Nochebuena no podía faltar la gallina cocinada con patatas y verduras. En la comida de Navidad lo acostumbrado era el puchero de siempre, con sus garbanzos, el chorizo y las pelotas de carne envueltas en hilo de coser. Para los postres, aparte de los citados dulces, estaba la carabassa y el boniato torrado, aderezado con miel. Los frutos secos (castañas, nueces, dátiles, avellanas, porrat) completaban la opípara jornada.

¿Había feria navideña?
En la plaza de San Francisco (actual de l’Ajuntament) se instalaba la feria navideña. Comenzaban a estar de moda las estrenas que eran gastadas por los niños hasta el último céntimo. A la entrega de éstas por padres y familiares, el niño agradecía el regalo besando la mano del obsequiante. Esto era una especie de ritual que se hacía como señal de máximo respeto.

1948. Xiquets en la Fira de Nadal, València

Explícanos alguna tradición…
Una costumbre muy popular y antigua, eran los niños recorriendo las calles cantando villancicos (esta tradición ya se ve representada en antiguos retablos góticos). Iban por las calles de su barrio y, especialmente, visitaban las tiendas y los mercados, haciendo sonar los estridentes carrancs (matracas) y las zambombas, instrumentos de gran arraigo popular que eran adquiridos en las paradas callejeras próximas a la feria y, sobre todo, en el Mercado Central. Existieron grandes especialistas en su confección. Cuanto más grandes eran los carrancs más ruido hacían, por lo que se competía a ver quien poseía el más voluminoso. En el recuerdo quedó una fábrica familiar de zambombas que existió en la calle Cañete. También se podían comprar en las casas de juguetes que en esa época del año también ofrecían las figuritas del belén.

Luego tendrían recompensa, ¿no?
Los propietarios de les botiguetes, después de escuchar el desafinado recital de canciones navideñas acompañados de los populares instrumentos, solían dar algunas monedas y, sobre todo, rosquilletas, magdalenas y frutos secos a grapaes. Esta recaudación era introducida en unos saquitos de tela que, durante el año, habían servido para llevar el pan. Por la tarde, cómo no, los niños gastaban aquellas monedas en la colorista y estridente Feria de Navidad, aquel centro de trampa y cartón, convertido en ilusión. Mientras, engullían aquellos manjares que regalados como recompensa matinal.

141-Felicitación sereno